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A la vista, el segundo disco de La Reina Gitana

Actualizado: jul 14

La pandemia no le ha dado tregua a Rosario Montoya. El confinamiento y la ‘nueva normalidad’ ha coincidido con un acelerón en la vida de esta pianista jerezana, y desde hace meses se organiza como buenamente puede para llevar adelante infinidad de trabajos y proyectos musicales. Por si fuera poco, el incremento del uso de las redes sociales y la viralización de algunos de sus vídeos han provocado que la figura de La Reina Gitana se agigante y su flamenco esté llegando incluso más lejos, incluso más fuerte.



De entre todo ese trabajo, destaca de especial manera su segundo disco. Todavía en fase de creación, sin fechas y sin prisas, pero la jerezana ya tiene claro que Muchelumbre (su primer trabajo) tendrá continuidad: “Ahora estoy trabajando en el segundo disco y con otros proyectos. Están por ahí La Macanita, La Macarena de Jerez y algún artista más con los que me voy a meter también en la producción y la grabación”.

Y es que Rosario explica que los meses que se pasaron en casa le permitieron componer mucho. “No he parado. He tenido muchas peticiones y he estado muy activa. Tengo muchos proyectos. De lunes a viernes trabajo en la Escuela de Música, con el Ayuntamiento de Jerez desde hace ya más de quince años. Además de impartir clases, también hacemos programas educativos y llevamos el flamenco a los colegios”. Cuando termina su responsabilidad pedagógica, continúa con su faceta artística. Y es que Rosario no puede negar que desde niña tenía un sueño: “Yo quería verme en un cartel. Yo quería ser pianista. Yo lo imaginaba mucho durante mi niñez. Mi abuelo fue el primer profesor de guitarra del conservatorio de Jerez. Además, mi madre era aficionada al baile y mi padre, al cante. Poco más había en mi familia. No había nadie que tocara el piano. Creo que todo comenzó viendo la televisión. Recuerdo las manos de un hombre que le sacaba sonido a esas teclas blancas y negras. En ese momento comenzó mi enamoramiento, mi conexión, el magnetismo… tuve claro que quería un piano, que quería ser pianista”.


El origen de su nombre artístico

De hecho, hay que remontarse hasta aquello años para conocer el origen de su nombre artístico. Rosario explica que en principio, sus padres no le hicieron mucho caso. “Los Reyes me regalaron un juguete. No trajeron el piano que escribí en la carta, pero yo insistía e insistía. Un día mis padres me preguntaron que si no podía pedir unas muñecas o unos collares como mi hermana. Un piano era demasiado. Me llegaron a decir que si yo me creía la reina gitana reclamando un regalo de ese tipo… Lógicamente, los Reyes no me trajeron el piano de cola”.

"Para tener mi primer teclado, todos mis hermanos se tuvieron que quedar sin regalos de Reyes"

El premio a la perseverancia llegó a sus doce años. Aquellas navidades fueron diferentes: “Mi padre reunió a mis hermanos y les comentó que la única manera de que yo tuviera mi piano era que ellos no pidieran nada a los Reyes durante una Navidad. Y efectivamente, ese año recibí mi teclado”.


Ese regalo fue sólo el primer paso. Su vocación, sus fabulosos resultados académicos o su pasión en la composición le dieron el acceso al conservatorio. Ahí comenzó una carrera de estudios que, todavía hoy, y ya como artista consagrada, aún no ha acabado. “Un pianista nunca puede parar de estudiar. El día que se detenga, será para no tocar más”.


Hoy en día La Reina Gitana no para de acariciar las teclas de su piano y se le presenta un verano y otoño repleto de citas. En su tierra, en Jerez, se la podrá disfrutar tanto en el Teatro Villamarta como en los Viernes Flamencos, pero su figura no para de crecer y su nombre también estará escrito en infinidad de esos carteles en los que la pequeña Rosario quería aparecer.



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