logo en la gloria.png
Buscar
  • En la Gloria

El mejor vino del mundo nace del Tío Pepe

Actualizado: feb 8

Suena música celestial EN LA GLORIA porque en esta ocasión tenemos el privilegio de entrar en uno de esos lugares mágicos enriquecidos por la grandeza del tiempo. Nos sentimos tremendamente afortunados porque la bodega González Byass nos abre las puertas de uno de sus grandes tesoros: el botellero histórico. Un rincón repleto de auténtica riqueza en forma de 5.000 botellas de jerez. Sin temor a equivocarnos, aunque superados por la grandeza del lugar, podemos decir que nos encontramos en el mayor botellero de jerez del mundo.


Nos espera en el interior de este tesoro el mejor de los anfitriones posibles para la ocasión: Antonio Flores, enólogo y máster blender de González Byass, será el encargado de poner la pasión, conocimiento y profesionalidad para que disfrutemos de una selecta cata de esta señera bodega. Y para rematar, contamos con la presencia del tenor jerezano Ismael Jordi, al que Antonio dedica esta cata.



El lugar está cargado de historia, pues sus paredes están vestidas con referencias de añadas del siglo XIX y todo el siglo XX. Antonio Flores lo considera “el libro de estilo de González Byass” o el acceso al conocimiento de todo el legado de sus antecesores. En medio de toda esta riqueza vitivinícola afrontamos una cata a la que Antonio le gusta llamar “las edades del Tío Pepe”.


Las edades del Tío Pepe

Y… ¿cómo no? El fino de referencia de la firma jerezana sirve de inicio, de punto de partida de este emocionante paseo de más de 50 años. La inconfundible botella verde es el buque insignia de la familia González. Detrás de cada botella de Tío Pepe hay 20.000 botas de vino. La marca más internacional de la firma es un vino vivo, en el que está representada la crianza biológica, el velo de flor… nuestro anfitrión incluso lo cataloga de “milagro” ya que en cada una de estas famosas botellas se encuentra “la fuerza de nuestra tierra y el silencio de la bodega. El sol, la sal, la lluvia y el viento”.



En el segundo escalón el ascenso de categoría es importante y comenzamos a alegrarnos la vista con los finos palmas. Se trata de finos de Jerez que destacan de manera sobresaliente por su limpieza, finura y delicadeza en el aroma. Hablamos de productos selectos. Y en esta cata nos vamos directamente a un tres palmas. Es un Tío Pepe adulto, con complejidad. “Emocionante y emocional. Un fino viejo que está en el límite entre la vida y la muerte”. La agonía de la flor. Antonio Flores nos explica que “se trata de un Tío Pepe con 10 años. Aquí la flor se marchita porque le faltan nutrientes y la graduación alcohólica comienza a subir poco a poco por evaporación del contenido en agua. El vino tiene un color y sabor más intenso, más dorado. Comienza a incorporarse la madera, el roble americano e incluso tiene cierta mantecosidad en boca al final. Una sensación grasienta que se debe a la autolisis de la levadura”. Al meter en nariz el catavino encontramos unos matices mucho más complejos, mucho más largos, sabroso, intenso.



Este sabor enlaza a la perfección con otro de los regalos gastronómicos que tenemos sobre la mesa. Se trata de un jamón de bellota 100% ibérico de los amigos de Montesierra que marida a la perfección con la experiencia que vivimos en el botellero histórico de González Byass. Podríamos haber apostado por una combinación más ‘trending’ con su sashimi o su norimaki, pero postureo a parte, pocos matrimonios mejor avenidos encontraremos que el formado desde el comienzo de los tiempos por el jamón y el fino.


Tío Pepe Cuatro Palmas, el mejor vino del mundo

Turno ahora para la joya de la jornada. Poco hay que añadir cuando nos ponemos frente por frente con el mejor vino del mundo. Tío Pepe Cuatro Palmas, ‘Champions of Champions Trophy’ del International Wine Challenge en 2019. Para entender la grandeza de este vino, marcado por la madera y la albariza, hay que saber que procede de una estricta selección entre botas que acumulan 53 años en La Constancia. Antonio Flores ha contado con la colaboración de alguno de los mejores enólogos internacionales en los últimos años para embotellar esta maravilla con la que ha asombrado al mundo del vino.



Agitamos, olemos y nos llevamos a la boca un Tío Pepe con más de medio siglo, con 54 años. Se trata de un amontillado viejísimo. Antonio lo dibuja como “un perfume de jerez”. Es un vino en el que se ensambla la madera, el roble, la ebanistería, el mueble antiguo… todos estos elementos se unen a su origen. Es decir, es la unión perfecta entre este sabor a madera y la albariza, la sensación sápida o la tiza. No hay crianza biológica. Es todo oxidación. Al enólogo le da la sensación de que le han abierto de golpe y porrazo “las puertas de un anticuario”.

"Tío Pepe Cuatro Palmas es la unión perfecta entre el sabor a madera y la albariza, la sensación sápida o la tiza"

Sin ganas de acabarnos el cuatro palmas, entramos en la recta final de la cata y nos espera una referencia cargada de sentimientos. Hablamos del viajero Palo Cortado Ida y Vuelta. Se trata de una añada de 1990 que se embarcó con el Juan Sebastián Elcano y regresó tras seis meses de navegación. Evidentemente es una edición muy limitada. Un palo cortado delicadísimo. Lo disfrutamos mientras Antonio Flores y José Argudo, Marketing Manager de González Byass, nos cuentan que en estos momentos también viaja en el interior de Elcano otra añada que da la vuelta al mundo para conmemorar el quinto centenario de este hito.



Y así llegamos nosotros a puerto. Ponemos fin a una privilegiada experiencia con el Tío Pepe como origen y epicentro de una cata imprescindible para todo amante del fino por antonomasia. Y por supuesto, logramos nuestro objetivo una vez más: encontrarnos EN LA GLORIA.



268 vistas0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo
2-de-45-blanco copia.png